EL SÓTANO ESCONDIDO DE MIES
06.2019 EDICIÓN ESPECIAL

Tras las intervenciones de Antoni Muntadas, Jeff Wall, Dennis Adams, Kayuzo Sejima y Ryue Nishizawa (SANAA), Ai Wei Wei, y Enric Miralles y Benedetta Tagliabue (EMBT), el estudio de Andrés Jaque / Office for Political Innovation llevaron a cabo un proyecto suyo en 2012/13, en el Pabellón de Barcelona, obra de Mies Van Der Rohe, tras dos años de investigación, titulado Phantom. Mies as Rendered Society.

La sensibilidad del estudio hacia comprender la arquitectura como una construcción social, como se ha demostrado en proyectos anteriores que incluyen a; 12 Acciones para hacer transparente a Peter Eisenmann (2004), Fray Foam Home (en la Biennale de Arquitectura de Venecia en 2010), y Urbanismo Doméstico Mauride (caso de estudio en 2012), saca inspiración de uno de los teoristas sociales más prominentes, Bruno Latour y la red de STS (Estudios de Ciencias y Tecnología), que desarrolló con su compañero de estudio Michel Callon. Usando la Teoría-Actor-Red (ANT) de Latour como una herramienta para la práctica de arquitectura contemporánea, donde objetos, tanto humano como no-humano, son tratadas como partes de redes sociales, Andrés Jaque y la Oficina para la Innovación Política descubrieron un sótano escondido, situado bajo el plano entero del Pavilion Alemán de Mies en Barcelona.

Este espacio se esconde a propósito y se mantiene inaccesible al público, ya que almacena y preserva a todo lo necesario para el funcionamiento y el manejo del pabellón a diario, tal y como Mies deseó. En 2015, William Mondejar escribió una tesis académica titulado “Haciendo visible a Mies”, explorando las historias tras los objetos y las redes que están escondidas en el sótano del Pabellón de Barcelona, lo que llevó a la intervención de Andrés Jaque, y abrió la discusión de “la parte trasera de la casa”, que pasó inadvertida para un edificio tan fotografiada y ampliamente publicada, considerado como una de las obras de arte/arquitectura más importantes del movimiento moderno del siglo XX. Aquí hay un extracto de la tesis de William sobre el sótano escondido:

El pabellón es una construcción material en paralelo a una social, donde lo que construye la sociedad es la asociación de estos materiales. En su ensayo, La llave de Berlín o Cómo hacer palabras de cosas, Bruno Latour aclara “nadie ha observado jamás a una sociedad humana que no haya sido construida con cosas”. En este caso, Latour escribe sobre una llave diseñada simétricamente, que sólo existe en Berlín y en sus suburbios, con la función de cerrar las puertas por la noche y abrirlas por la mañana, al meter la llave entera en una cerradura diseñada específicamente para limitar la rotación de la llave hasta un máximo de 270 grados. La idea de conjuntos entre actores humanos y no-humanos se refuerza a través de personas nombradas especialmente, como serenos y porteros, quienes tienen el poder de abrir y cerrar todas las puertas sin importar las llaves usadas por sus dueños, al usar una llave maestra asimétrica. La manera en la que Latour usa la perspectiva de un arqueólogo para explorar el funcionamiento de la llave se basa en la manera en la cual observan a objetos del pasado para descifrar su funcionamiento en la sociedad. Al principio, el arqueólogo se confunde al ver el diseño de la llave y su cerradura correspondiente, ya que no aparentan tener significado, pero una vez que se explica completamente la idea, su sencillez y propósito se vuelven evidentes…

La intervención, Phantom. Mies as Rendered Society, por Andrés Jaque y la Oficina para la Innovación Política, saca a la luz y muestra con cuidado, sobre soportes de madera, los objetos del sótano a través del pabellón, rompiendo su perfección estética. La idea del “Fantasma” se refiere a la experiencia única de lo “desconocido” en el pabellón, donde las cosas suceden fuera de la vista del observador. Se logra entender a la arquitectura como una “Sociedad Prestada” a través de la colaboración entre estos actores humanos y no-humanos que transforman al Pabellón de Barcelona en una arena donde se puede actuar en esta “pantomima” entre las dos plantas a diario.

Las cortinas rojas, polvorientas y enrolladas, las colecciones de banderas, piezas rotos de vidrios originales, losas de tufo y bolsas de sal para la filtración del agua, no son sólo memorias históricas del pabellón original sino también se convierten en el atrezo clave escondido tras el telón para la gestión del edificio como un teatro de actividad a diario, donde se disputan lo público y lo privado. Además, la manera de pensar Latouriana y la intervención por Jaque abren la discusión de la “parte trasera de la casa” en una de las piezas más influyentes de la arquitectura moderna. Una observación que fue notada por Beatrice Galilee en su ensayo “Un color para los ciegos”, donde compara el sótano del Pabellón de Barcelona con la casa de la película “Koolhaas Houselife”, por OMA. Andrés Jaque encontró a una serie de atrezos y equipamientos varios (focos, pedestales, micrófonos, etc) almacenadas en la sala central del sótano, que son sacadas a la planta superior para eventos que incluyen al rodaje de anuncios.

Además de un taller repleto de herramientas, utensilios y productos de limpieza, hay un fregadero donde el personal lava a los platos que se usan cuando cenan juntos alrededor de una mesa de plástico. El área destinada al personal de mantenimiento empieza a desarrollar un ambiente doméstico a través de la disposición de fotografías y periódicos recortados sobre el muro de hormigón. Hasta hay un lugar especial para Niebla, el gato del pabellón, quien es ahora una estrella en el libro más vendido de Andrés Jaque Mies y la gata Niebla; ensayos sobre arquitectura y cosmopolítica, y quien es llevado cada noche al piso superior, durante unas horas, para espantar a las ratas y a los ratones.

Esta construcción de objetos, tecnologías y personas quienes mueven desde la planta superior hasta en sótano inferior pasa completamente desapercibida por el público y sólo se experiencia por las personas quienes están a cargo del mantenimiento del edificio, como la limpiadora Guadalupe Acedo en la película de Koolhaas. De hecho, es el equipo de mantenimiento quien experimenta al completo la arquitectura entera del pabellón, ya que participan en la confrontación y asociación entre las dos nociones de pensamiento arquitectural; el piso superior, ideal y bien documentada, con su estética minimalista impecable, interacción de transparencia y opacidad, luz y sombra, texturas materiales, reflejos del agua, lo visible y lo no visible; y el sótano necesariamente escondido, lleno de polvo, una colección de basura vieja deteriorado de su aspecto original, y los servicios requeridos para el mantenimiento y la gestión del pabellón a diario.

Al principio, viendo a las imágenes del sótano del pabellón, es difícil reconocer la importancia de; los productos de la limpieza, aspiradores, lavadoras a presión, cubos, carros, escaleras, limpiacristales, y los instrumentos necesarios para la limpieza del agua en las piscinas, pero desarrollan un papel importante en la transformación de la arquitectura del pabellón en una construcción social. Estos actores no-humanos, al igual que los humanos incluyendo a; personal, vendedores de entradas, guardias de seguridad y vigilancia, limpiadores y las personas a cargo del mantenimiento y la gestión del edificio, son las cosas necesarias para el funcionamiento del edificio como una máquina para representar cómo sería lo ideal.

En una manera parecida a los serenos y porteros en el ensayo de Bruno Latour, La llave de Berlín o Cómo hacer palabras de cosas, hay una jerarquía de experiencias creadas, donde las personas a cargo del mantenimiento del pabellón son los únicos quienes llegan a entender a la arquitectura come un ecosistema entero, y no sólo como una parte accesible a los visitantes al pabellón. El acceso incómodo de la trampilla, la escalera en espiral estrecha y la señal de “prohibido la entrada tras este punto” sólo añaden a la separación de estas experiencias, algo que los arquitectos a cargo de la reconstrucción del edificio en 1986 fueron muy interesados en mantener…

Completada en 2013, la intervención de Andrés vuelve transparente al Pabellón de Barcelona, revelándolo como una arena donde se ve confrontada a la disputa política entre las dos plantas. En las palabras de Jaque: “la intervención se basa en la sospecha que el reconocimiento y la rearticulación de estas dos esferas pueden contribuir a nuevas posibilidades, donde la arquitectura encuentra solucionas a los problemas contemporáneos”. La idea de plasmar las relaciones entre los actores diferentes, incluyendo a los dispositivos arquitecturales ayuda a explorar espacialmente el propósito del estudio de “entender cómo se discuten las cosas y cómo nosotros, como sociedades, nos comprometemos y nos activamos a través de los parlamentos diarios”, donde la arquitectura trae lo social a la política.

La Teoría-Actor-Red de Latour empieza a ser evidente ahora como una herramienta para la práctica arquitectural contemporánea como la manera de trazar líneas conectoras y las colaboraciones entre objetos, incluyendo a los dispositivos arquitecturales, se convierten en parte de una discusión espacial. Esta manera de pensar alternativa sobre lo social y la sociedad, como en Phantom. Mies as Rendered Society, trae a la luz la discusión de la “parte trasera de la casa” entre las dos nociones de pensamiento arquitectural; en primer lugar, una imagen de perfección donde la pura materialidad de la planta superior del pabellón muestra cómo sería lo ideal, y por segundo, el contingente, refiriendo al sótano escondido que contiene a todo lo que es necesario, tanto humano como no-humano, para el funcionamiento del pabellón a diario.

Esta confrontación entre las dos plantas crea una división entre el espectáculo y el uso del pabellón, ya que sólo el personal de mantenimiento llega a experimentar la arquitectura al completo, en vez del gran número de visitantes quienes vienen a diario para ver a uno de los edificios más influyentes en la historia de la arquitectura…

       

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